sábado, 1 de marzo de 2014

VIOLETA



– ¡Hola chico malo!… ¿Qué haces?

Se acercó aquella chica y con toda la serenidad del mundo le arrojo la pregunta a aquel tipo que trataba de abrir la puerta de su departamento.

Él la miró, y por un momento no tuvo palabras para contestar la pregunta. Había sido una confusión.

En aquel edificio todos los departamentos eran parecidos, las puertas, las escaleras, los pasamanos y hasta el color, exceptuando el interior, esa era la parte íntima y privada, la parte acogedora e individual de los gustos de cada uno de los individuos que la habitaban.

Mirándola tímidamente, él se dio cuenta de su error, afirmo que todo era una confusión, que se había equivocado de departamento. Se rió tímidamente y bajo la cabeza.

Ella lo miró, mientras él se alejaba por el pasillo. La tenue luz de los focos alumbraba su silueta mientras se alejaba.

Con el pequeño bolso en la mano, meneándolo como si fuese una balanza, cruzada de brazos hizo una exclamación – ¡Haaaaaaaaaay Dios! Y susurro. –Ahora uno ya no está a salvo ni en su propio departamento; pronto vamos a contratar policías para hacer guardia en la puerta de cada casa.

Como que si él la siguiera viendo le lanzo una mirada de amenaza mientras desaparecía.

Buscó la llave en su pequeño bolso, de sus dedos cayó al piso. Un sonido agudo en el silencio interrumpió la soledad. Su rostro de sereno, paso a una mueca de enfado y de molestia.

En el preciso momento en que ella, en una posición indecorosa recogía la llave del piso, se abrió la puerta de enfrente y salió su vecino, quien al verle con tan corta faldita y casi mostrando todos sus encantos, suspiro y le lanzó un elogio a la chica.

Con un enfado dulce ella sonrió y lo mando al diablo. Abrió la puerta y entro, no antes de hacerle un gesto de indiferencia y de desprecio.

Dentro de aquella habitación el ambiente lucia bastante tranquilo, sereno y armonioso. Los colores de las paredes, el techo, los detalles, los muebles, los cuadros, todo era un matiz de color, de texturas y de formas que relajaban la vista y tranquilizaban el alma. La habitación de una soltera de 25 años, que soñaba mucho con la perfección de cada cosa o cada suceso era aquel sitio donde vivía Violeta.

Violeta pasó de la sala al pasillo y del pasillo al cuarto y fue directo a la cama, donde se tiro hasta encontrar el amanecer en otra noche como muchas en su cómoda habitación.

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LA ALEGRIA



Somos soñadores que pueblan las noches de fantasmas e imaginables locuras. Imaginables solo para aquellos que sueñan, que lloran bajo la presión de sentimientos que explotan sin dar aviso alguno.

El dolor surge repentinamente y desaparece disolviéndose paulatinamente, mansamente y luego tras correr el tiempo le da paso al olvido.

La alegría que aunque parezca el más benévolo de los sentimientos, se esconde bajo su máscara de primera fase y eso lo creen aquellos que no buscan el significado de las cosas, simples conformista con lo dado y con lo dicho, con lo visto, piensan que todo está bien así, que no hay que buscar nada, porque todo está a la vista de los ojos, piensan que todo ya está dado, porque así nos lo han dicho y ya… sin respuestas, pues no hay preguntas que hacer. De otro modo seriamos tontos tratando de averiguar las cosas que forman la realidad en la que vivimos.

Un joven le pregunta a un anciano: – ¿Por qué el negro, es negro?

El anciano al responder le dice: – ¡Porque así son las cosas y ya. No te compliques la vida mijo!

Se queda un rato pensativo el joven y luego hace otra pregunta.

– ¿Quién lo dijo y desde cuando lo dijo?

Sin obtener respuesta se queda sentado. En lugar de ello un graznido de ganso enfurecido le retumba el oído.

Volvamos al asunto sobre la alegría, benévolo o perverso sentimiento, un poco de malvado en todas su facetas, alegría momentánea que va de paso y termina en llanto disolviéndose y transformándose en olvido, que sin duda alguna todos hemos sentido y experimentado.

El mundo es una incógnita y hasta la realidad es un misterio fantasioso.

Con alegría reímos y sentimos locura, cometemos locuras y de esas mismas locuras lloramos, lloramos con alegría y sentimos alegría que presiona el pecho, gritamos cuando la alegría se desborda de nuestros corazones, soñamos con alegría y nos volvemos locas fantasías que corren sobre la realidad.

¿Podréis Ver cuánto hay oculto bajo este solo sentimiento?.


© abellcross



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AQUELLA CHICA


Introduje mi mágica mano en su corazón y se enamoró de mí.

Eso fue en la mañana.

En la tarde sus ojos miraban los míos. Se acercó y sin decirme nada me beso, me abrazo y por ultimo cuchicheo a mi oído que jamás me dejaría.

Se alejó mientras sonreía diabólica y maliciosamente. Me volteo a ver mientras desaparecía entre sus compañeros de clase.

Me introduje en mi salón y me dispuse a leer un Compendio del Derecho Civil. Cuando salí, ahí estaba sonriendo y mirándome a los ojos.

Nos fuimos juntos y después de un rato ella desapareció entre las gentes que viajaban en aquel camión viejo y ruidoso.

Yo me bajé y no he dejado de pensar en ella toda la noche.

Ya va a amanecer.



© Abellcross

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TU


Hay veces, Cortas veces,
en que te extraño largamente.

Y… hay veces
largas veces,
en que no te pienso
y te olvido.

Es cuando no te recuerdo y me
ocupo de otras cosas.

Pero entre esas cosas,
cuando al fin me encuentro
infinitamente lejos de ti;
alguna cosa: una imagen,
una frase, una canción, el cielo,
el agua o el aire, un perfume
me sumerge entre segundos
largamente en lo más hondo de
tu recuerdo.



© abellcross