lunes, 23 de junio de 2014
lunes, 16 de junio de 2014
TU PERFUME
Tu perfume
Cabalga la frontera de mis sentidos
y en su trayecto
da un flechazo certero
directo al corazón.
Un arrebato busca en la incertidumbre su deseo.
La definición de tu presencia
La apariencia de tus formas
La materialización de esa fantasía
que se recrea en los sueños nocturnos.
Tus ojos. Solo tus ojos
en una inmensidad universal.
Miles de presentimientos
me dan señas de tu presencia.
Tus ojos, tu perfume, tus labios
rondando el recuerdo de un sueño
inacabado.
En la inmensidad apareces,
y te diversificas.
Tus formas, todo tu cuerpo
regado por el espacio.
LA PLUMA
Sin rumbo fijo se mueve la pluma en el aire.
El inmenso espacio le ofrece libertades, caminos y sendas por seguir
más el pensamiento no atina a primera vista hacia donde irá. La tinta se riega
sin rumbo fijo sobre el papel e inventa una historia, un pensamiento, un
cuento, una narración o un hermoso poema que vivirá por un segundo y por un
instante en la emoción de un espectador que le ponga algo de interés.
En la noche.
En esa gravedad que da el insomnio y el café, bajo la luz de una vela,
porque la luz artificial quita la inspiración de la hora nocturna y vuelve el
espacio tan cotidiano que dan ganas de salir a caminar, a recorrer callejones
lúgubres llenos de sorpresas, unas inesperadas por que no las sabemos y otras
esperadas por que nos hacemos a la idea de que existen, bajo ese peligro
constante que da aquel intruso que se esconde en la sombra de una hoja o una
nube que a deshoras de la noche y en plena oscuridad es invisible se mueve la
pluma viajando en la imaginación de un pobre e iluso escritor.
En el día se mueve la pluma en el aire, en el beso indefenso de dos
amantes de quince años que buscan con ansias los sobresaltos del corazón a
temprana edad, en el caminar callado de los solitarios que imaginan historias
mejores para la vida, en este aire y este respirar que hincha las venas.
Sin rumbo fijo se mueve la pluma en el aire.
En la tarde. Huyendo del ruido y refugiándose en alas del silencio,
descendiendo del aire y escondiéndose en una esquina, lejos del bullicio
cotidiano.
"Aquí descansa en paz"... Dice la tumba y hasta nuevo aviso.
La pluma como borracha después de ingerir varios sorbos de diferente historia
cae mareada y en el mirar de sus ojos vomita las letras que ha ingerido.
Sin rumbo fijo se mueve la pluma en el aire.
El escribano es solo testigo del nacimiento de nuevas frases, de un
nuevo conjunto de palabras que transmiten un pensamiento y una nueva emoción.
¿Quién sabe qué rumbo tomara mañana?
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