Iridiscente
Apretado
Alegre fulgor de flores
Circular corona polìcroma
Con gracia trenzada, suavemente atada
Un regalo. Querella y don del cielo, de los sentidos
Tu ornato ahora se marchita, pero florece una orden hermosa
este emblema. Un fuerte lazo de seguro trenzara las guirnaldas
por que a los pastores del Pegnitz crece la fama. La flora corona.
Locuaz rumor que impulsas nuestros versos y
proclama nuestra unión
por el vasto circulo
del mundo por
escrito.
EL ESPACIO DE ABELLCROSS
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martes, 26 de agosto de 2014
IRIDICENTE
lunes, 23 de junio de 2014
lunes, 16 de junio de 2014
TU PERFUME
Tu perfume
Cabalga la frontera de mis sentidos
y en su trayecto
da un flechazo certero
directo al corazón.
Un arrebato busca en la incertidumbre su deseo.
La definición de tu presencia
La apariencia de tus formas
La materialización de esa fantasía
que se recrea en los sueños nocturnos.
Tus ojos. Solo tus ojos
en una inmensidad universal.
Miles de presentimientos
me dan señas de tu presencia.
Tus ojos, tu perfume, tus labios
rondando el recuerdo de un sueño
inacabado.
En la inmensidad apareces,
y te diversificas.
Tus formas, todo tu cuerpo
regado por el espacio.
LA PLUMA
Sin rumbo fijo se mueve la pluma en el aire.
El inmenso espacio le ofrece libertades, caminos y sendas por seguir
más el pensamiento no atina a primera vista hacia donde irá. La tinta se riega
sin rumbo fijo sobre el papel e inventa una historia, un pensamiento, un
cuento, una narración o un hermoso poema que vivirá por un segundo y por un
instante en la emoción de un espectador que le ponga algo de interés.
En la noche.
En esa gravedad que da el insomnio y el café, bajo la luz de una vela,
porque la luz artificial quita la inspiración de la hora nocturna y vuelve el
espacio tan cotidiano que dan ganas de salir a caminar, a recorrer callejones
lúgubres llenos de sorpresas, unas inesperadas por que no las sabemos y otras
esperadas por que nos hacemos a la idea de que existen, bajo ese peligro
constante que da aquel intruso que se esconde en la sombra de una hoja o una
nube que a deshoras de la noche y en plena oscuridad es invisible se mueve la
pluma viajando en la imaginación de un pobre e iluso escritor.
En el día se mueve la pluma en el aire, en el beso indefenso de dos
amantes de quince años que buscan con ansias los sobresaltos del corazón a
temprana edad, en el caminar callado de los solitarios que imaginan historias
mejores para la vida, en este aire y este respirar que hincha las venas.
Sin rumbo fijo se mueve la pluma en el aire.
En la tarde. Huyendo del ruido y refugiándose en alas del silencio,
descendiendo del aire y escondiéndose en una esquina, lejos del bullicio
cotidiano.
"Aquí descansa en paz"... Dice la tumba y hasta nuevo aviso.
La pluma como borracha después de ingerir varios sorbos de diferente historia
cae mareada y en el mirar de sus ojos vomita las letras que ha ingerido.
Sin rumbo fijo se mueve la pluma en el aire.
El escribano es solo testigo del nacimiento de nuevas frases, de un
nuevo conjunto de palabras que transmiten un pensamiento y una nueva emoción.
¿Quién sabe qué rumbo tomara mañana?
lunes, 14 de abril de 2014
SOLEDAD R.E.R.
Este escrito es una buena reflexión
que ha creado un buen amigo mío y la cual me ha mandado con el fin de
PUBLICARLA. Por ahora no mencionaremos su nombre, ya que por motivos muy
personales quizás no quiera que este sea público.
Solo diremos; Gracias R. E. R.
Estoy más solo de lo que aparento y más esclavo de lo que creo; soy
aire que no prescinde del tiempo, fuego que arde consumiendo lo que llevo
dentro y lo que llevo dentro es quizá apariencias que no revelo, las cenizas
caen y es ahí donde descubro que me estoy destruyendo o tal vez este
renaciendo.
–¿Me pregunto qué fue lo primero en mi vida? si la oscuridad o la luz.
–No lo sé.
Pero lo que sí sé, es que no se
puede tener bastante de las dos sin
quedar ciego, y es que no se puede tener ni tanta luz ni tanta oscuridad en un
sendero.
Podemos caminar por diferentes caminos pero ninguno tan complicado
como el que nos dirige a nosotros mismos, es tan difícil encontrarnos así como
entendernos, se puede perder el sentido pero jamás la esencia, la intención es
pasajera y la conciencia perpetua.
Nuestras memorias se encuentran adheridas a nuestros momentos que se
inundan en nuestro mar de pensamientos. Buscamos ser individuales creyendo que
somos tan singulares, cuando la realidad es que somos el patrón de una sociedad
inventada, anhelamos la diferencia, la perseguimos como a la libertad y cuando
la tenemos cerca nos asusta tanto que provoca el triunfo de la sociedad...y al
final la sociedad siempre gana.
Ya no creo tanto en la libertad soñada, ni en el amor que nos
disfraza, ya no creo en las opiniones únicas, pero si en las opiniones
conformadas, deje de creer en tantas cosas probablemente porque deje de creer
en mí y cuando esto sucede vives en la duda formulándote preguntas.
Así que si tú estás entre tanta gente, sonriendo, hablando,
observando, tratando de encontrar algún sentido y eres de esos que siempre está
rodeado de personas y sin embargo sientes una profunda soledad, una soledad que
desprecias y a la vez buscas, una soledad tan amarga e insulsa, si sientes todo
esto por favor no te creas el único hipócrita, loco o esclavo, no te creas el
único que ya somos dos, tres... o no sé cuantos más confundidos.
viernes, 11 de abril de 2014
Luna Azul
SECRETOS
Me cuentas tus secretos y me vuelvo secreto que sale de tu boca.
Tus labios ya no pronuncian más ninguna palabra.
Primero el silencio, luego mi sorpresiva mirada llena de asombro.
Las sombras nos entran por los ojos y el miedo por las almas.
Alrededor de nosotros ruedan las cosas, los sonidos, el tiempo.
Nos congelamos dentro de este vórtice dimensional, sin más que
nosotros mismos, nuestros cuerpos y nuestros ojos que se los come el viento.
Tus brazos se aferran a los míos, se hacen uno solo.
Mi mirada llena de espanto frente a tus ojos llorosos.
© abellcross
LAS DOS CHICAS
Estaba la chica de blanco con su picorete bien colorado, hablando
sola, como pensando, mirándose los puntillos rojos sobre las uñas y
distraídamente cantando y que se acerca él canalla que la estaba mirando ya
tenía rato y que por qué tan sola le dice y que ella no responde mientras él le
seguía hablando tratando de sacarle alguna palabra y ella silbando para no
hacer caso y que llaga la chica de rojo y se van agarradas de las manos
hablando alegremente y riendo hasta el cansancio y que dejan al canalla con la
palabra en la boca, molesto que se va a donde está su amigo él bribón para
seguirle a la chica de blanco y compañía y agarrar una cada uno y divertirse y
después dejarlas en el fracaso, si era posible dice uno, con un hijo esperando.
Y se creen guapos mientras se miran en el espejo de un auto, y se retocan su
cabello polvoriento y emprenden la partida a buscar como dice uno “un poco de
carne fresca y fina”
En un aparador la chica de rojo se prueba un vestido blanco, pero no
le queda y enojada sale con uno rosado y va a buscar unas medias y a poco rato
unos zapatos y si es posible un cinto para que el conjunto le quede ajustado. Y
salen entre risas mientras la chica de blanco reflejada en el espejo admira la
lencería, que no se decide aun todavía a comprar vestidos o zapatillas. Y se
van perdiendo el tiempo por aquella avenida que el sol ya las abriga con sus
rayos tenues de medio día.
Perdidas ya entre las horas, la tarde cae pacientemente y poco a poco
las sombras cubren capa a capa los balcones con sus gentes alegres. En una
barandilla una pareja de enamorados, con ilusiones decaídas se abrazan y besan
a cada rato, como que él le declama una poesía y de buen orador pinta sus
gestos, pues mira al suelo y mira al cielo en un hablar y cerrar de ojos y casi
llora su chica con tan tiernos movimientos. Y que la convence y le perdona sus
faltas pasajeras, dice ella, y entre brazos se dan un picorete y él le entrega
una rosa roja presagiando un mejor presente.
Y la chica de blanco mirando de frente a la chica de rojo se ríe
alegremente, y caminan juntas de la mano viendo en cada esquina parejas de
enamorados, que aún no es primavera ni catorce de febrero, pero parece que
cupido en estas fechas se ha adelantado y cómplice de él son los pequeñuelos
pájaros que se pasan la tarde cantando de árbol en árbol.
Gentes serenas sobre las calles, hablando de lo sucedido durante el
día y contando historias acontecidas pasan aquella tarde con sus más gratas
compañías.
Ya las sombras de la noche caen sobre la alameda. La chica de blanco y
la chica de rojo de la ciudad ya se alejan, en sus bolsas llevan un poco de
lencería, un cinturón rosado y unas zapatillas y en sus ojos guardan recuerdos
de lo que vieron, vivieron y sintieron en aquella cuidad, aquel bonito día.
El canalla y el bribón han seguido a las dos chicas ya desde hace un
buen rato y planean en horas más oportunas acercarse y decirles, dicen ellos
“palabras bonitas” para que caiga una, si no las dos, como comida en sus sucios
platos.
La alameda se encuentra a oscuras, el farol apenas alumbra.
Las sombras se extienden por la avenida, ya se apartan, ya se juntan,
ya se alejan y desaparecen en las esquinas, pasan sobre muelles y se mojan en
el agua, y ya las asechan dos intrusas que en el suelo toman formas grotescas y
disfrazan sus malas mañas, por unas buenas. El farol queda sobre ellas, es el
canalla y el bribón que se mojan la lengua viéndole a la chica de blanco y a la
chica de rojo los contornos de sus piernas.
Ellos esperan el momento oportuno. Asechan a su presa como lo hacen
las fieras.
Ellas no se dan cuenta de ello. Solo buscan divertirse y pasar buenos
momentos.
© abellcross
VOCES
sábado, 1 de marzo de 2014
VIOLETA
– ¡Hola chico malo!… ¿Qué haces?
Se acercó aquella chica y con toda la serenidad del mundo le arrojo la
pregunta a aquel tipo que trataba de abrir la puerta de su departamento.
Él la miró, y por un momento no tuvo palabras para contestar la
pregunta. Había sido una confusión.
En aquel edificio todos los departamentos eran parecidos, las puertas,
las escaleras, los pasamanos y hasta el color, exceptuando el interior, esa era
la parte íntima y privada, la parte acogedora e individual de los gustos de
cada uno de los individuos que la habitaban.
Mirándola tímidamente, él se dio cuenta de su error, afirmo que todo
era una confusión, que se había equivocado de departamento. Se rió tímidamente
y bajo la cabeza.
Ella lo miró, mientras él se alejaba por el pasillo. La tenue luz de
los focos alumbraba su silueta mientras se alejaba.
Con el pequeño bolso en la mano, meneándolo como si fuese una balanza,
cruzada de brazos hizo una exclamación – ¡Haaaaaaaaaay Dios! Y susurro. –Ahora
uno ya no está a salvo ni en su propio departamento; pronto vamos a contratar
policías para hacer guardia en la puerta de cada casa.
Como que si él la siguiera viendo le lanzo una mirada de amenaza
mientras desaparecía.
Buscó la llave en su pequeño bolso, de sus dedos cayó al piso. Un
sonido agudo en el silencio interrumpió la soledad. Su rostro de sereno, paso a
una mueca de enfado y de molestia.
En el preciso momento en que ella, en una posición indecorosa recogía
la llave del piso, se abrió la puerta de enfrente y salió su vecino, quien al
verle con tan corta faldita y casi mostrando todos sus encantos, suspiro y le
lanzó un elogio a la chica.
Con un enfado dulce ella sonrió y lo mando al diablo. Abrió la puerta
y entro, no antes de hacerle un gesto de indiferencia y de desprecio.
Dentro de aquella habitación el ambiente lucia bastante tranquilo,
sereno y armonioso. Los colores de las paredes, el techo, los detalles, los
muebles, los cuadros, todo era un matiz de color, de texturas y de formas que
relajaban la vista y tranquilizaban el alma. La habitación de una soltera de 25
años, que soñaba mucho con la perfección de cada cosa o cada suceso era aquel
sitio donde vivía Violeta.
Violeta pasó de la sala al pasillo y del pasillo al cuarto y fue
directo a la cama, donde se tiro hasta encontrar el amanecer en otra noche como
muchas en su cómoda habitación.
© abellcross
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LA ALEGRIA
Somos soñadores que pueblan las noches de fantasmas e imaginables
locuras. Imaginables solo para aquellos que sueñan, que lloran bajo la presión
de sentimientos que explotan sin dar aviso alguno.
El dolor surge repentinamente y desaparece disolviéndose
paulatinamente, mansamente y luego tras correr el tiempo le da paso al olvido.
La alegría que aunque parezca el más benévolo de los sentimientos, se
esconde bajo su máscara de primera fase y eso lo creen aquellos que no buscan
el significado de las cosas, simples conformista con lo dado y con lo dicho,
con lo visto, piensan que todo está bien así, que no hay que buscar nada,
porque todo está a la vista de los ojos, piensan que todo ya está dado, porque
así nos lo han dicho y ya… sin respuestas, pues no hay preguntas que hacer. De
otro modo seriamos tontos tratando de averiguar las cosas que forman la
realidad en la que vivimos.
Un joven le pregunta a un anciano: – ¿Por qué el negro, es negro?
El anciano al responder le dice: – ¡Porque así son las cosas y ya. No
te compliques la vida mijo!
Se queda un rato pensativo el joven y luego hace otra pregunta.
– ¿Quién lo dijo y desde cuando lo dijo?
Sin obtener respuesta se queda sentado. En lugar de ello un graznido
de ganso enfurecido le retumba el oído.
Volvamos al asunto sobre la alegría, benévolo o perverso sentimiento,
un poco de malvado en todas su facetas, alegría momentánea que va de paso y
termina en llanto disolviéndose y transformándose en olvido, que sin duda
alguna todos hemos sentido y experimentado.
El mundo es una incógnita y hasta la realidad es un misterio
fantasioso.
Con alegría reímos y sentimos locura, cometemos locuras y de esas
mismas locuras lloramos, lloramos con alegría y sentimos alegría que presiona
el pecho, gritamos cuando la alegría se desborda de nuestros corazones, soñamos
con alegría y nos volvemos locas fantasías que corren sobre la realidad.
¿Podréis Ver cuánto hay oculto bajo este solo sentimiento?.
© abellcross
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AQUELLA CHICA
Introduje mi mágica mano en su corazón y se enamoró de mí.
Eso fue en la mañana.
En la tarde sus ojos miraban los míos. Se acercó y sin decirme nada me
beso, me abrazo y por ultimo cuchicheo a mi oído que jamás me dejaría.
Se alejó mientras sonreía diabólica y maliciosamente. Me volteo a ver
mientras desaparecía entre sus compañeros de clase.
Me introduje en mi salón y me dispuse a leer un Compendio del Derecho
Civil. Cuando salí, ahí estaba sonriendo y mirándome a los ojos.
Nos fuimos juntos y después de un rato ella desapareció entre las
gentes que viajaban en aquel camión viejo y ruidoso.
Yo me bajé y no he dejado de pensar en ella toda la noche.
Ya va a amanecer.
© Abellcross
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TU
Hay veces, Cortas veces,
en que te extraño largamente.
Y… hay veces
largas veces,
en que no te pienso
y te olvido.
Es cuando no te recuerdo y me
ocupo de otras cosas.
Pero entre esas cosas,
cuando al fin me encuentro
infinitamente lejos de ti;
alguna cosa: una imagen,
una frase, una canción, el cielo,
el agua o el aire, un perfume
me sumerge entre segundos
largamente en lo más hondo de
tu recuerdo.
© abellcross
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