miércoles, 29 de abril de 2015

Tu perfume



Tu perfume
Cabalga la frontera de mis sentidos
y en su trayecto
da un flechazo certero
directo al corazón.

Un arrebato busca en la incertidumbre su deseo.

La definición de tu presencia
La apariencia de tus formas
La materialización de esa fantasía
que se recrea en los sueños nocturnos.

Tus ojos. Solo tus ojos
en una inmensidad universal.

Miles de presentimientos
me dan señas de tu presencia.

Tus ojos, tu perfume, tus labios
rondando el recuerdo de un sueño
inacabado.

En la inmensidad apareces,
y te diversificas.

Tus formas, todo tu cuerpo

regado por el espacio.


martes, 17 de marzo de 2015

PIG


Xavier me presento a Pig. En ese momento le corregí a mi antojo; me gustaba más… “Pink”, no percibí ninguna molestia de su parte. Seguí leyendo, más tarde me dice; esta es Violeta. Con el paso del tiempo Pink fue tejiendo su propia historia, diferente a la interesante historia que Xavier me había contado. Pink es el personaje más allegado a mi memoria; como un clic clac baja en microsegundos del olvido a mi pensamiento.

Muchas veces baja en una nube de humo, otras aparece como un fantasma. Decidí seguirle y escribir la vida de Pink.





La Ultima Copa


Pink espero a Violeta toda la noche. La última copa le pareció a Pink la más dulce de las bebidas, su momentánea dama de compañía aun le acariciaba sensualmente la cara, lo llenaba de besos, de perfume mientras miraba a otras chicas bailar en la pista… ¡A la chingada! él quería a violeta y hoy no se le antojo venir. Ahora que disponía de toda su quincena. Salió enojado y la avenida de aquel bar le pareció interminable y llena de frío.











martes, 3 de febrero de 2015


Lucia y Antonio
               

Lucia le grito que todo era una tontería.
Antonio le repitió que no… ¡No, no, no!

– ¡Por favor, no lo tomes así Lucia!

–             ¡Pero como así, es que no, no y no!... ¡estás loco o que te pasa!

–             Mira piensa que es algo que se dio, es algo que ni tú ni yo teníamos pensado.

–             ¡Pues claro que no!... Que no te das cuenta que no estábamos en nuestros cinco sentidos.

¡Entiéndelo Antonio, fue un momento de locura y ya!

–             ¡No Lucia, por favor!... Yo pensaba que tu sentías lo mismo que yo siento. No he dejado de pensar en ti, en aquella noche, entiéndeme…

–             ¡Olvídame y olvida lo que paso Antonio!... por favor

–             ¡Noooooooo! No me digas eso… ¿No me quieres?... ¿No te hago sentir bien?... ¡Son puras mentiras lo que me has dicho!... ¡Contéstame! …¡Mírame Lucia!

–             ¡Sí, sí, sí!... Son puras mentiras. ¿Qué no te das cuenta que no puede ser Antonio?

–             ¡Vayámonos lejos! Empecemos algo nuevo tú y yo.

–             ¡No!... Dame mi bolso. Me voy.

–             No Lucia, espera por favor.

–             ¡Me voy con él o sin él!...

–             ¡Espera Lucia!

–             ¡Te dije que no! ¡No seas necio Antonio!

–             ¡No te vas Lucia!...

–             ¡Suéltame, te digo que me sueltes!

–             ¡Lucia te amo, entiéndeme!

–             ¡Estás loco!

Antonio siguió tomándose la copa que había pedido en aquel oscuro bar del centro. Jamás había llorado así por una mujer como lo había hecho por Lucia. En compañía de José Alfredo Jiménez que tocaba en el fondo del bar, desbordaba su dolor en cada una de sus lágrimas. La vio retirarse a ella y desaparecer en la oscuridad de aquella avenida.

Lucia con el coraje en el estómago dio una vuelta por el centro de la ciudad tratando de olvidar lo sucedido.

Compro pollo al horno, harina para preparar atole, algunos dulces, dos playeras con dibujos para niños, unas canicas y una camisa mediana tipo polo color azul.

Rechinó la puerta de la entrada y ellos saltaron a sus brazos.

–             ¡ya lego Mamá!... mamá, mamá, mama.
–             Que paso mis chiquitos… ¿Cómo la han pasado?
–             Bueno mi papa nos acaba de leer un cuento…. ¿Qué es eso mami? ¿Qué nos trajiste?
–             ¡haaaaaaaa! Esto es un regalo para estos niños bonitos.

Después de los apapachos ella se dirigió al fondo de la sala, caminando pausadamente mientras el alboroto de los niños inundaba la habitación y la llenaban de ecos. En el sillón, recostado se encontraba su esposo viendo las noticias.

–Hola amor
–Hola… ¿Cómo te fue?
–             Bien
–             Te estábamos esperando para cenar
–             Ya traigo la cena
–             Haaaaaaa que bueno, ya me moría de hambre… ¡A la mesa todos!
–             Ten
–             ¿y esto?
–             Un regalo para ti
–             Gracias amor.

Antonio que había tomado unas copas demás en aquel bar, salió ya cuando la mañana pintaba clara en el cielo. Tambaleándose en las aceras de aquella avenida, vislumbraba en sus pupilas el recuerdo de Lucia.


Así se dirigió hasta su hogar. Recuerdo tras recuerdo y tropiezo tras tropiezo.
Rechino la puerta de la entrada y nadie acudió a su llamado.

Se acostó en el sofá y se dejó llevar por el sueño hasta la inconciencia, donde resonaba el nombre de ella, en las paredes de la oscuridad.

Repitió su nombre tres veces y cuatro y cinco veces hasta hacerse uno con sus sueños, uno con sus locas fantasías y con los recuerdos que tenia de Alma, esos recuerdos que estaban un poquito más cerca de la realidad.

Así lo encontró la tarde  y así la noche, revolcándose entre las sabanas, tratando de que cada recuerdo permaneciera tan nítido, tan exacto como su dolor.

Su mujer lo sabía todo desde hace tiempo, es mas no era la primera vez decía ella a sus vecinas, que salía con otra u otras y ni siquiera lo disimulaba. A su mujer solo le interesaba hurgar en sus pantalones y exigirle el gasto semanal puntual y completito.

–             ¡Tus hijos quieren comer, quieren vestirse, tienen que ir a la escuela!

Le reprochaba cada semana la misma sentencia.

Y mientras ella le mostraba el abultado vientre, señalándole y exigiéndole un nuevo ingreso en la familia, él vomitaba en el baño y sus tres pequeños alborotaban en el patio.




                © abellcross



POESIA


Encontré tu nombre en un pedacito de cielo
Entre las nubes tus ojos como luceros.

Encontré tus labios en mis sueños.

En mi sueño hablaste de amores
Y encontré lo que se llama sentimiento.

Desperté y me llene de anhelos...

Encontré tu rostro… “igual al sueño”
Tu nombre, tus ojos, tus labios.... Toda tú.

Pasó el tiempo y se fueron volando las horas…

Y tú no creíste en mí, me encontraste falso, me creíste, dices tú… mujeriego

Caminando solo sobre una avenida
Encontré, que encontraste tu sueño.

  Igual que yo te llenaste de anhelos...

Y me aleje, sin arrepentimientos lleno de celos.


Encontré que mi sueño no fe verdadero, fue un pasatiempo.



© abellcross





El hoy se termina mirando tus ojos
E imagino que saben a sal si te doy un beso…

...- Mi beso tembloroso frente a su mirada soñadora…

...Se pierde en el infinito pasando sobre mí
Sin tocarme siquiera la punta de los hombros…



© abellcross





Cuando la imposibilidad existe...

Materia intangible.
Ilógica posibilidad de la mente.
Incomprensible, desvariante.

Vaivén sin rumbo.

Ilógica oscuridad de un absurdo
Pensamiento.

Como cruzar los mares para llegar a ti
Ir al extremo de este cielo gris profundo
Y encontrarte.

Las posibilidades existen.
Los imposible también.

© abellcross





PARA ESTAR CONTIGO



Para estar contigo…

“Habrá que conocernos”... y para eso…

Nos falta tiempo

Dejemos que sea un breve tiempo en el espacio.
Para evitar engaños y malos entendidos

Las cosas son mejor con dos conocidos
A dos, que no lo han hecho.

Para estar contigo me lo dirá el tiempo
En este estrecho universo.

Por qué a estas horas que transcurren…
Hasta lo conocido, da miedo.

Con esto solo trato de decir… “que hay que darnos tiempo”
Solo para conocernos…

No sea que el corazón se equivoque…
Ha habido veces que ya lo ha hecho

En el transcurso, me dirá mi corazón…
Si es lo correcto.... el tuyo también te dirá
lo que esperas de lo que está pasando…

Meditaremos con nuestro ser interior y
Daremos el siguiente paso.

No antes sin saber qué es lo que queremos.

Mira vendrán engaños
Vendrán silencios
Vendrán desesperos
Vendrán tristezas
Vendrán corajes

Vendrán ganas de ya no vivir o lo que pase será mutuo entre nuestros sentimientos


© abellcross




Mi muñequita (A la niña de mis ojos)

Yo tengo una muñequita acostadita en mi cama
Ella me da alegría, toda las mañanas

Abre sus ojitos
No sabe pronunciar palabras

Con todo el interés del mundo
Cada día le hecha muchas ganas

Se mueve trabajosamente
¡Qué alegría!
Ya comienza a mirar el alba

Contempla asombrada
Una flor en la mañana

Quisiera un mar de flores
Un cielo lleno de palomas blancas
Quisiera contemplar atardeceres
Solo con su mirada

¡Buenos días mi pequeña!
Buenos días mi niña adorada

Creces cada día
Y crece también tu alma

Llena de fantasías
Se vuelve tu mirada

Tus manitas
Alcanzan estrellas
Todas mis mañanas.


© abellcross







sábado, 24 de enero de 2015

ELLA


Y ahí estaba ella, como un enigma legendario, como una sirena salida de un cuento. Era una imposibilidad material que llenaba de dudas el pensamiento. Se acercó a mí envuelta en una nube.
Llena de frío me pidió que la abrazara, que la llenara de besos; me quede perplejo mientras me miraba los ojos y sonreía angelicalmente.

Su abrazo fue suave, candente. Me lleno de olores agradables el cuerpo… y su beso. Su beso fue una locura.

UN SUEÑO


Hoy me pondré a recordar lo que tú y yo pasamos
Regresare en el tiempo y te volveré a mirar a los ojos
Te mirare a los ojos y me volveré a enamorar y deseare besarte los labios
Te besare los labios y voy a desear dormirme en tus brazos
Me dormiré en tus brazos y voy a querer pasar así todo el tiempo
Pasare las horas junto a ti y no voy a querer despertar de mis recuerdos.

Pero la verdad es dura. He despertado anhelando tu presencia. Solo me quedan tus recuerdos y me aferro a ellos. Prefiero estar más tiempo dormido que despierto.

Siempre me duermo entre tus brazos, las sabanas cubren nuestros cuerpos, porque queremos amarnos en secreto, en secreto reímos y las risas se escapan mientras nos besamos

Nos besamos mientras mi corazón toca el tuyo e inventamos juegos, miles de juegos, imaginamos que la cama es un barco y viajamos no sé a dónde solo lo hacemos, mientras tus dedos tocan mi brazo y mi brazo se aferra a tu cuerpo...

Y me hundo apasionadamente en mi cuarto y me olvido que eres solo un sueño. Solo un sueño.






Introduje mi mágica mano en su corazón y se enamoró de mí.

Eso fue en la mañana.

En la tarde sus ojos miraban los míos. Se acercó y sin decirme nada me beso, me abrazo y por ultimo cuchicheo a mi oído que jamás me dejaría.

Se alejó mientras sonreía diabólica y maliciosamente. Me volteo a ver mientras desaparecía entre sus compañeros de clase.

Me introduje en mi salón y me dispuse a leer un compendio del derecho civil. Cuando salí, ahí estaba sonriendo y mirándome a los ojos.

Nos fuimos juntos y después de un rato ella desapareció entre las gentes que viajaban en aquel camión viejo y ruidoso. Yo me bajé y no he dejado de pensar en ella toda la noche.

Ya va a amanecer.


Erika no es la misma que cuando tenía trece o catorce años. No, no lo es. La he visto detenidamente; ha cambiado mucho ahora que ha entrado a sus quince años.

La he visto bailar en el aire y platicarle al mar sus penas, le cuenta a las estrellas sus terribles secretos. Las estrellas no la escuchan, no la oyen y llora, llora como nunca antes lo había hecho, con un llanto puro y sincero. Un llanto sin secretos.

Siente algo dentro de sí, una culebra bailarina en su estómago que rosa la lengua bífida en su pecho. Eso pasa cuando los ve. Cuándo posa su curiosa mirada sobre algún chico que la impresiona. ¿Verdad Erika?... Nunca antes había sentido ella estas emociones tan tentadoras, tan llenas de pecado. ¿Será por qué has entrado a tu madures Erika?... Porque la niña que se emocionaba con los juguetes ya no lo hace más, ahora prefiere ver más allá del pequeño ropero que guarda esos secretos de una infancia inocente y pura, pues ahora prefiere crearse fantasías escandalosas, tan llenas de pasión como ella misma.

En sus ojos se nota una ansiedad por poseerlos, porque sean suyos, por estrecharlos y sentirlos muy dentro de sí, sentir como se funden en un mismo calor dos cuerpos humanos, sentir esa magia que da la vida...

¿Dónde has aprendido eso Erika?... ¿Quién te ha enseñado eso?... Tal vez te ha afectado ver tanta telenovela barata y escuchar cada noche el cuchicheo romántico en las oscuras esquinas del pueblo, cerca de tu casa, cuando sales a ver la luna y luego te olvidas de ella.

Los suspiros de tu corazón son cada vez más apresurados, te da mucha dificultad poder ocultar las emociones escondidas que te atrapan y hasta ahora retenías.

Ahora ya no tiene caso seguir callada, ¡para qué!... Que se enteren todos que eres una persona que provoca una tremenda pasión sobre todas las cosas. –“¡No te da pena!”… ¡Claro que no!... “Que se den cuenta”… “No te importa que se entere el mundo entero”... Que se enteren, que se enteren todos.

Te ríes y te dices que ahora eres coqueta, seductora, que los harapos de niña quedaron atrás y ahora eres mujer, alguien que busca una aventura inolvidable, alguien que experimenta las pasiones que existen en el mundo, alguien que no desea ocultar lo que su corazón siente.

Tu mirada se ha vuelto seductora, conquistadora y te encantan las miradas que arrebatas a tu paso. Envidia de unas y provocación de otros.

Eres el centro del mundo, todo se mueve alrededor de ti y te encanta, y te ríes de lo que has descubierto… le das gracias a Dios y al universo. Te ríes y caminas con todas las emociones seguras, pintando en el cielo diferentes colores mientras te pierdes en la llanura verde del pasto.


PERRO CALLEJERO



Había pasado por el mismo lugar desde hace mucho tiempo y jamás había advertido su mirada, jamás había advertido su presencia. Un día por casualidad, ya pasado de copas empecé a patear un bote de plástico mientras caminaba y al rodar el bote, este se perdía en las sombras de las esquinas de los basureros, de las macetas que ya no eran macetas en esa callejuela por la que suelo transitar cotidianamente. En una de esas patadas en las que no se mide la intensidad del golpe, menos cuando uno no mide ni los pasos que da ni donde los va a dar por venir un tanto ebrio, le pegue a él y empezó a llorar, se enrosco sobre su cuerpo en una esquina llena de cartones y desperdicios de los comercios que hay cerca. Me acerque y lo vi, todo maltratado el pobre, todo lleno de miedo, todo flaco, sarnoso y con hambre. Por suerte, no me termine mi almuerzo que suelo llevar a mi trabajo y se lo aventé un poco de mala gana, después me aleje y me olvide de ese pobre perro callejero, uno de tantos, que suele haber por este lugar.