sábado, 24 de enero de 2015

UN SUEÑO


Hoy me pondré a recordar lo que tú y yo pasamos
Regresare en el tiempo y te volveré a mirar a los ojos
Te mirare a los ojos y me volveré a enamorar y deseare besarte los labios
Te besare los labios y voy a desear dormirme en tus brazos
Me dormiré en tus brazos y voy a querer pasar así todo el tiempo
Pasare las horas junto a ti y no voy a querer despertar de mis recuerdos.

Pero la verdad es dura. He despertado anhelando tu presencia. Solo me quedan tus recuerdos y me aferro a ellos. Prefiero estar más tiempo dormido que despierto.

Siempre me duermo entre tus brazos, las sabanas cubren nuestros cuerpos, porque queremos amarnos en secreto, en secreto reímos y las risas se escapan mientras nos besamos

Nos besamos mientras mi corazón toca el tuyo e inventamos juegos, miles de juegos, imaginamos que la cama es un barco y viajamos no sé a dónde solo lo hacemos, mientras tus dedos tocan mi brazo y mi brazo se aferra a tu cuerpo...

Y me hundo apasionadamente en mi cuarto y me olvido que eres solo un sueño. Solo un sueño.






Introduje mi mágica mano en su corazón y se enamoró de mí.

Eso fue en la mañana.

En la tarde sus ojos miraban los míos. Se acercó y sin decirme nada me beso, me abrazo y por ultimo cuchicheo a mi oído que jamás me dejaría.

Se alejó mientras sonreía diabólica y maliciosamente. Me volteo a ver mientras desaparecía entre sus compañeros de clase.

Me introduje en mi salón y me dispuse a leer un compendio del derecho civil. Cuando salí, ahí estaba sonriendo y mirándome a los ojos.

Nos fuimos juntos y después de un rato ella desapareció entre las gentes que viajaban en aquel camión viejo y ruidoso. Yo me bajé y no he dejado de pensar en ella toda la noche.

Ya va a amanecer.


Erika no es la misma que cuando tenía trece o catorce años. No, no lo es. La he visto detenidamente; ha cambiado mucho ahora que ha entrado a sus quince años.

La he visto bailar en el aire y platicarle al mar sus penas, le cuenta a las estrellas sus terribles secretos. Las estrellas no la escuchan, no la oyen y llora, llora como nunca antes lo había hecho, con un llanto puro y sincero. Un llanto sin secretos.

Siente algo dentro de sí, una culebra bailarina en su estómago que rosa la lengua bífida en su pecho. Eso pasa cuando los ve. Cuándo posa su curiosa mirada sobre algún chico que la impresiona. ¿Verdad Erika?... Nunca antes había sentido ella estas emociones tan tentadoras, tan llenas de pecado. ¿Será por qué has entrado a tu madures Erika?... Porque la niña que se emocionaba con los juguetes ya no lo hace más, ahora prefiere ver más allá del pequeño ropero que guarda esos secretos de una infancia inocente y pura, pues ahora prefiere crearse fantasías escandalosas, tan llenas de pasión como ella misma.

En sus ojos se nota una ansiedad por poseerlos, porque sean suyos, por estrecharlos y sentirlos muy dentro de sí, sentir como se funden en un mismo calor dos cuerpos humanos, sentir esa magia que da la vida...

¿Dónde has aprendido eso Erika?... ¿Quién te ha enseñado eso?... Tal vez te ha afectado ver tanta telenovela barata y escuchar cada noche el cuchicheo romántico en las oscuras esquinas del pueblo, cerca de tu casa, cuando sales a ver la luna y luego te olvidas de ella.

Los suspiros de tu corazón son cada vez más apresurados, te da mucha dificultad poder ocultar las emociones escondidas que te atrapan y hasta ahora retenías.

Ahora ya no tiene caso seguir callada, ¡para qué!... Que se enteren todos que eres una persona que provoca una tremenda pasión sobre todas las cosas. –“¡No te da pena!”… ¡Claro que no!... “Que se den cuenta”… “No te importa que se entere el mundo entero”... Que se enteren, que se enteren todos.

Te ríes y te dices que ahora eres coqueta, seductora, que los harapos de niña quedaron atrás y ahora eres mujer, alguien que busca una aventura inolvidable, alguien que experimenta las pasiones que existen en el mundo, alguien que no desea ocultar lo que su corazón siente.

Tu mirada se ha vuelto seductora, conquistadora y te encantan las miradas que arrebatas a tu paso. Envidia de unas y provocación de otros.

Eres el centro del mundo, todo se mueve alrededor de ti y te encanta, y te ríes de lo que has descubierto… le das gracias a Dios y al universo. Te ríes y caminas con todas las emociones seguras, pintando en el cielo diferentes colores mientras te pierdes en la llanura verde del pasto.


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